Mucho más que un paisaje: Un pulmón de sostenibilidad
La dehesa de Castillejo de Huebra es parte de la protección de nuestro planeta. Conoce los cuatro pilares ecológicos que convierten a nuestra dehesa en un tesoro medioambiental indispensable.
Freno natural al cambio climático
Las encinas de las dehesas del Campo Charro actúan como un gigantesco sumidero de carbono. Este bosque mediterráneo aclarado absorbe CO2 de la atmósfera cada año, limpiando el aire que respiramos y mitigando de forma directa los efectos del calentamiento global.
Prevención de incendios forestales
Gracias a la ganadería extensiva tradicional y a la presencia totémica de nuestro toro bravo, el suelo de la dehesa se mantiene limpio de maleza de forma natural. El pastoreo controlado de nuestros animales es la herramienta más eficaz y ecológica que existe para prevenir incendios, protegiendo el monte sin alterar su ciclo.
Conservación del suelo y del agua
El característico sistema de raíces de nuestros árboles centenarios actúa como un escudo protector para la tierra salmantina. Evita la erosión provocada por las lluvias torrenciales, retiene la humedad en el subsuelo y favorece la recarga de los acuíferos locales, frenando el avance de la desertificación.
Guardiana de la biodiversidad
La dehesa salmantina, como es Castillejo de Huebra, es un garante de la fauna ibérica. Al combinar zonas de pasto, matorral y arbolado, el hábitat protegido por el toro bravo ofrece refugio y alimento a especies salvajes como el águila, la cigüeña o el buitre, manteniendo el equilibrio de la cadena trófica.



