El latido verde del Campo Charro

Descubre Castillejo de Huebra: una dehesa única en pleno corazón de Salamanca donde la naturaleza, la tradición brava y la sostenibilidad conviven en perfecta armonía.

La Ganadería de Bravo

Biodiversidad y Entorno

Beneficios Ecológicos

DEHESA CASTILLEJO DE HUEBRA

Un paisaje vivo en el corazón del Campo Charro

Bienvenido a un paisaje vivo. Castillejo de Huebra es un entorno natural en pleno corazón del Campo Charro. En esta dehesa salmantina, el respeto por los ciclos de la tierra y la biodiversidad crean un pulmón natural, donde el tiempo se detiene para preservar la pureza de lo auténtico.

Más de un siglo de tradición

La ganadería de Castillejo de Huebra posee una honda tradición en una familia ganadera que acumula varias generaciones de historia del campo charro salmantino, convirtiéndose en uno de los grandes baluartes de la sangre Murube-Urquijo.

1910

Don José Vega funda la ganadería cruzando vacas de Veragua con sementales de Santa Coloma.

1914

Los hermanos Villar continúan la ganadería. Nace el encaste Vega-Villar, «patasblancas».

1928

Arturo Sánchez Cobaleda compra la vacada y da odrigen al encaste Sánchez-Cobaleda.

1987

Pilar Majeroni Sánchez-Cobaleda y José Manuel Sánchez García-Torres incorporan reses Murube-Urquijo.

La Ganadería de Bravo

Castillejo de Huebra: Toro Bravo

El guardián de la dehesa salmantina. Nuestra ganadería representa la pasión, la historia y el compromiso de varias generaciones con la crianza de este animal único en un entorno privilegiado.

Mucho más que un paisaje: Un pulmón de sostenibilidad

Prevención de incendios forestales

El pastoreo es la herramienta más eficaz y ecológica que existe para prevenir incendios, protegiendo el monte sin alterar su ciclo, el suelo de la dehesa se mantiene limpio de maleza de forma natural.

Guardiana de la biodiversidad

Al combinar zonas de pasto, matorral y arbolado, el hábitat protegido por el toro bravo ofrece refugio y alimento a especies salvajes como el águila, la cigüeña o el buitre, manteniendo el equilibrio de la cadena trófica.

Conservación del suelo y del agua

Las raíces de nuestros árboles evitan la erosión, retienen la humedad en el subsuelo y favorecen la recarga de los acuíferos, frenando el avance de la desertificación.